RUMBOS


La misma meta,
algún lugar cercano o lejano.
El mismo camino,
amplio, iluminado o estrecho y oscuro.
Es la única realidad viva
que nuestro Ser nos presenta:
caminar hasta el último metro
y disfrutar este viaje, 
individual y universal,
tan mío y tan tuyo.
Tan nuestro. De todos.
Caminantes eternos
en la ruta sacra que hemos elegido
desde la alborada misma
del amanecer eterno.

Juan Diego Montoya. Octubre 2013

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