AMANECERES
Con una cálida caricia, llega la luz renovando la vida, abriendo puertas, mostrando senderos, borrando espejismos. El cielo, huérfano ya de estrellas y sin la nocturna majestad que añora; casi sumiso, del nuevo día deja correr el velo con ritmo de marcha, con cadencia de verso. Veloces las sombras se escabullen en su huída, llevándose consigo lamentos, temores y egoísmos. Un desfile de ilusiones el despertar decora, y afuera el sol triunfante va dominando el cielo dejando el paisaje en un torrente de luz inmerso. Cada uno de ellos es una promesa cumplida. Promesa que hemos hecho a nosotros mismos desde el sublime momento de la concepción de nuestro Ahora: aquel destello fulgurante en la union de nuestro anhelo con la fuente inconmensurable de abundancia del Universo. Juan Diego Montoya Cano, Octubre 2014.