ATARDECERES
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Un galopante silencio ensordece el firmamento
con una sinfonía de resplandores dorados, grises y bermejos.
Una brisa helada recorre montes, valles, ríos y senderos
como el suspiro de la amante Tierra
ante la partida ineludible de su Sol amado.
En susurrante arrullo a las horas idas se las lleva el viento
y afanes, alegrías y pesares, todos parecen estar ya lejos.
Inútiles parecen ya prisas, acosos, agobios y esmeros
pues solo resta el contemplar enmudecidos, allá lejos en la sierra,
la majestuosa retirada del astro ya cansado.
Momento precioso cuando sólo con el pensamiento
puedo sucumbir a la magia de la brisa y sus cortejos,
compartir mi extasis silente con los espíritus viajeros,
contemplar la grandeza que este instante encierra,
y, una vez más, agradecer lo que el Universo me ha brindado.
Juan Diego Montoya Cano Octubre 2014

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