SOLEDADES



Soledad, amante fría, hermana austera,
eres el vicio que alimenta mi adicción
traes la Paz que mi  desazón reclama, 
llevándote mi angustia con un guiño risueño.

Paradigmas sublimes de mi vida entera,
presentes siempre en mis instantes de efímera inspiración,
testigos silentes de la sempiterna aridez de mi alma;
cómplices entusiastas de todos mis sueños.

Siempre allí, más a menudo de lo que quisiera,
siempre allí,  en el más oculto rincón del corazón,
siempre aquí, trayendo a mi ser la calma
siempre aquí, escondidas entre mis ensueños.

Comentarios

Entradas populares de este blog

DOLORES

ANCIANOS

OTOÑOS