GRATITUDES -II-

Por el recuerdo de la sonrisa de mi padre.
Por la caricia primera, efímera y eterna.
Por la risa espontánea de aquel niño.
Por aquella lágrima furtiva.

Por los colores de los que el atardecer hace alarde.
Por la paz que en mi alma deja su sonrisa tierna.
Por aquellos que sin preguntar comparten su cariño.
Por la mirada inocente que el corazón cautiva.

Por la brisa cálida que sopla en la tarde.
Por el dulce suspiro de la espera materna.
Por aquel torbellino que se levanta en tu corpiño
Y por la herida que aun llevo viva!

Juan Diego Montoya, Agosto 2014


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